Es una realidad que ampliar el catálogo formativo y dotar a la Red Pública de Educación de una estructura fuerte, traerá consecuencias muy beneficiosas para toda la población.

Ayer, Eduardo Magaldi fue recibido por Capital Radio para hablar sobre talento joven y su empleabilidad.

Actualmente, los jóvenes se enfrentan a una mochila social de varias crisis económicas que han traído consecuencias nefastas a la hora de desarrollarse intelectual y laboralmente.

A modo de ejemplo, se han dejado de cubrir vacantes en la administración pública, y una de las secuelas es que el profesorado se enfrenta desde hace años a condiciones precarias: exceso de horas, contratos temporales injustificados, salarios bajos, etc. Esto se traduce en una baja calidad de la educación pública, o si no baja, no tan alta como debería poder ofrecerse.

En otro orden de cosas, que se subieran las tasas de en muchos estudios universitarios afectan a posibilidad de acceder a ciertas carreras, y de nuevo, ¿Quiénes salen perjudicados? Las personas con menos recursos.

No fue de ayuda tampoco las políticas austericidas que se tomaron por parte del Gobierno en crisis pasadas, ya que derivaron en una alta tasa de destrucción del empleo y paralización del mercado, y si no hay mercado, no hay necesidad de generar personal cualificado para el mismo.

Invertir en personas formadas y preparadas para los nuevos oficios, como pueden ser los oficios TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación) pasó a ser una acción no prioritaria, y esto a su vez, estancó las ofertas formativas profesionales.

¿Realmente no hay personal cualificado en las TIC? No estamos de acuerdo. De hecho, a colación de la deriva que está tomando el mercado mundial y la globalización, cada vez más estudiantes muestran interés en desarrollar su carrera profesional dentro de este ámbito.

¿Qué es lo que ocurre realmente entonces? Hemos visto ofertas de trabajo de ofertas multiservicios que ofrecen un salario bruto de 14.000€ brutos anuales. Eso se traduce en 12.882,60€ netos. La media nacional de alquiler de una vivienda es de 11.280€ anuales. A buen entendedor…

En conclusión: No es un problema de formación, sino un problema del actual mercado laboral y los requisitos, exigencias y condiciones que ofrecen las empresas. Resulta lógica, que estos estudiantes prefieran emigrar a otros países como Alemania, Reino Unido o Francia donde el sueldo medio anual por estos mismos empleos llega a triplicarse.

Es verdad, por otro lado, que somos optimistas a este respecto, gracias a la Reforma Laboral, la subida del SMI y las negociaciones que se están llevando a cabo para crear el Estatuto del Becario. Las prácticas deberían ser un mecanismo ideal para complementar la formación del alumnado y que conozca el mundo laboral de una manera temprana. Aunque hay muchas plataformas de empleo y centros privados de formación que ofrecen un «máster» solo para poder crear un convenio de prácticas y ceder becarios a empresas, es verdad que hubo una modificación muy importante de los contratos formativos que marcaron el rumbo de lo que debe ser la formación en la empresa.

Se han introducido modificaciones que dan mayores garantías para que la formación sea correcta y estos contratos no se conviertan en una fórmula de abaratar costes salariales.

La finalidad del Estatuto del Becario es: garantizar una correcta formación de las personas becarias, evitar que puestos estructurales sean sustituidos por becarios y sobre todo, asegurar unas condiciones laborales dignas para todos.

En suma, no queremos dejar de lado una última cuestión: Tenemos que evitar que el fuerte impulso que está tomando la FP se traduzca en barreras sociales. No es un secreto que históricamente la FP ha sido vista como la vía «más barata» y «más fácil» y por ende, menos valorada por las empresas si se comparaba con una carrera universitaria.

Como sociedad, tenemos que empezar a entender que la FP es una formación específica para una disciplina profesional concreta, de hecho, en ocasiones, hay empresas que buscan perfiles para un puesto y acaban contratando a una persona con carrera universitaria, pero que no dispone de la formación específica que podría ofrecerles un recién graduado en FP, y que a largo plazo, sería más beneficioso para la empresa.

Actualizar el catálogo formativo y desestigmatizar la Formación Profesional, acabaría además con la concepción errónea de que a la FP van las clases humildes quedando reservadas para las clases altas las carreras universitarias.

 

En conclusión:

Más oferta formativa.

Desestigmatización de la formación profesional.

Estatuto del becario.

Garantías laborales dignas para los jóvenes.