RUGE, denuncia la falta de interés en solucionar el problema del empleo juvenil en España.

La organización juvenil de la Unión General de Trabajadores, publica el Informe Integral sobre Juventud y Empleo del año 2022 donde denuncia la discriminación por edad existente en nuestro país. Con 1 millón de jóvenes en búsqueda de empleo, no se entiende retrasar la edad de jubilación y frenar el relevo natural en las empresas.

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Viernes, 12 de Agosto de 2022

 

Coincidiendo con el Año Europeo de la Juventud, la organización de jóvenes de la UGT advierte que las personas trabajadoras jóvenes de nuestro país se enfrentan a un futuro incierto marcado por la guerra de Ucrania, la precariedad laboral y los últimos coletazos de una pandemia, que lejos de haberse zanjado, continúa siendo uno de los principales motivos de desempleo y temporalidad en nuestro país. 

 

 

 

Desde la famosa crisis del 2008, parece que el panorama laboral no ha tenido un periodo de estabilidad y crecimiento en términos de creación de empleo que impacte sobre las personas jóvenes de nuestro país.

Lo que en aquella primera crisis supuso la expulsión del mercado de trabajo de numerosas personas jóvenes y la no entrada al mercado de trabajo de varias generaciones posteriores, se ha ido manteniendo en lo que se podría calificar como el gran problema de nuestro país.

Además, sorprende cómo desde hace 15 años se estén destinando miles de millones de euros a políticas específicas que generen empleo joven y, sin embargo, el desempleo crece o desciende en las mismas proporciones (o peores), que la media nacional, demostrando que las políticas dirigidas a combatir esta problemática son más una maniobra de distracción que una apuesta real por combatir un problema arraigado en nuestra sociedad.

 

Además, la inestabilidad laboral y la temporalidad que han vivido las personas de entre 16 y 29 años se evidenciaron aún más desde la crisis de la COVID19, cuando se demostró que el Escudo Social desarrollado por el gobierno no protegió a todos por igual. Así, tenemos como en solo 6 meses, desde diciembre de 2019 a junio de 2020, el desempleo juvenil pasó del 30% al 40%, mientras que en el mismo periodo el desempleo en la población en su totalidad solo se elevó en un 3%.

Si hablamos de las condiciones de vida de las personas jóvenes, tenemos que estas se han ido deteriorando de año en año llegando a tener en la actualidad a un tercio de jóvenes en riesgo de exclusión social y pobreza. Por ejemplo, tenemos que a día de hoy hay más de un millón de hogares que no pueden tener acceso a un ordenador, u otro dispositivo que permita que los niños de la familia accedan a la misma educación que sus coetáneos. 

 

Salario, precariedad y paro son las tres preocupaciones más notables entre la población joven. El ambiente nihilista y el pesimismo generalizado ocupan las mentes de nuevos trabajadores. 

 

Según reza el informe que publicará Ruge: 

 

Actualmente, la economía se caracteriza por una elevada inflación, dado que según datos del INE el IPC ascendió en junio al 10,2% en su comparativa anual, este dato es el más elevado desde abril de 1985, cifra también más alta que la de mayo (8,7%) o abril (8,3%), lo que evidencia que la subida de precios que está afectando a todas las personas se ceba especialmente con aquellos colectivos más desfavorecidos como son las personas jóvenes, cuyos empleos son precarios y mal pagados en muchos sectores y por tanto tienen mayores dificultades para llegar a fin de mes y no digamos, emanciparse.

 

Tampoco ayuda la subida del precio de los carburantes, pues respecto a junio de 2021, tanto la gasolina como el diésel continúan en niveles máximos, según el Boletín Petrolero de la Unión Europea, que muestra cómo el precio medio del litro de gasolina 95 se situó en 2,14 euros en la semana 26 de 2022, mientras que en la misma semana el precio medio del litro de gasóleo fue de 2,08 euros, estos precios representan un aumento del 1,13% euros en tan sólo una semana.

 

También, la población se ha visto afectada por las subidas en el precio de la electricidad que han notado tanto particulares como empresas grandes, PYMES o autónomos, teniendo estos últimos más dificultad para hacer frente a todos los costes de sus negocios, resultando un desafío para no verse afectados los empleos actuales ni las renovaciones de contratos.

 

Con todos estos datos y este panorama de precariedad laboral tenemos que solo un 16% de las personas jóvenes se puede emancipar, lo que impide el normal desarrollo de un proyecto de vida propio e individual hasta pasados los 30 años.

 

Si bien es cierto que en los últimos meses hemos visto cambios normativos encaminados a mejorar las condiciones laborales, esencialmente contractuales, de las personas jóvenes, vemos como en políticas activas de empleo joven seguimos muy rezagados. La falta de propuestas innovadoras y la competencia innecesaria y falta de coordinación entre diferentes administraciones hace que las políticas encaminadas al desarrollo de sectores e industrias específicas y las medidas de impulso de empleo joven se desarrollen a diferentes velocidades según el territorio y que no se termine de exprimir todo su potencial.

 

Mientras estas políticas no se desarrollen de una manera equilibrada y sostenida en el tiempo, con una planificación que vaya más allá del rédito electoral cortoplacista, viviremos una discriminación por edad sobre las personas jóvenes intencionada por el Estado. Esto es, que si tenemos un modelo económico incapaz de absorber todo el potencial y mano de obra disponible, seguirá dejando al margen del sistema a quienes aún no han generado derechos a subsidios o prestaciones que supongan un “coste” para la 

 

Seguridad Social y trasladando la responsabilidad de su subsistencia al núcleo familiar materno/paterno. Por tanto, el gran reto de este país es trabajar el relevo generacional que propicie que sean las personas jóvenes las que asuman el grueso de la carga productiva del país y no se busque retrasar la edad de jubilación, dándose la anomalía de tener a personas de 25 años perfectamente formadas y con todo el potencial de trabajo desempleadas y personas de 65 años con enormes achaques obligadas a seguir trabajando. Por tanto, desde RUGE denunciamos el uso interesado de la problemática juvenil durante el periodo electoral y la desidia existente a la hora de gobernar o gestionar ese problema.

 

Por todos motivos enumerados con anterioridad y reflejados en el reciente informe sobre la situación del mercado de trabajo de las personas jóvenes realizado por nuestra organización, el Día Internacional de la Juventud reivindicamos las siguientes medidas urgentes:

 

  •  Implementar de manera correcta y coordinada la GJ+ en todo el territorio nacional. De este modo, se deben realizar los cambios en la aplicación de políticas activas de empleo joven para mejorar su eficacia, haciéndolas más cercanas a la realidad juvenil y acompasándolas con las oportunidades que el mercado de trabajo ofrece.

 

  • Se deben potenciar los servicios públicos de empleo, para que puedan desarrollar de manera efectiva la orientación laboral y no solo limitarse a ser meros gestores de prestaciones.

 

  • Se deben vincular las políticas activas de empleo con otras políticas y planes encaminados al desarrollo de sectores estratégicos que generen empleo neto y de calidad.

 

  • Se debe fomentar el relevo generacional en las empresas, facilitando la salida de las personas que estén en los últimos años de su vida laboral sustituyéndolos por personas jóvenes que aprendan de la experiencia de a los que van a sustituir. De este modo, se propone el fomento de la Jubilación Parcial con contrato de relevo vinculado a una persona joven para todos los sectores productivos.

 

  • Terminar con la parcialidad involuntaria que menoscaba los derechos y salarios de la juventud, repercutiendo en su presente y en su futuro.

 

  • Continuar en la senda de subida del SMI iniciada, como un instrumento de lucha contra la discriminación, puesto que los trabajadores que sufren más discriminación son los que reciben los salarios más bajos.

 

  • Desarrollo e implementación de un Estatuto de las Prácticas no Laborales que regule aquellas acciones formativas que se den en una empresa por parte de un estudiante con ocasión de mejorar sus conocimientos en esa materia. Así, se deberá dotar de una serie de derechos y garantías para que este primer contacto con el mundo del trabajo se haga de una manera sana y sin abusos ni fraudes.

 

  • Regulación más restrictiva para la puesta a disposición de personas trabajadoras y trabajadores a través de las empresas multiservicio, subcontratas, etc; para la externalización de la contratación laboral, que emplean a un alto número de trabajadores/as jóvenes y exigir sean de aplicación los convenios de sector garantizando que por un mismo puesto de trabajo, se tengan las mismas condiciones laborales que cualquier otro trabajador del sector o del centro de trabajo.

 

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